Son también los expedientes de responsabilidad patrimonial dictaminados por este Consejo Consultivo, en los que los daños reclamados se han causado por el mal o inadecuado estado del mobiliario urbano, como elementos ornamentales, parques infantiles, contenedores mal anclados, bancos, árboles, etc. A título ilustrativo se hace referencia a algunos de estos supuestos. 

a) Elementos ornamentales o no destinados al juego infantil 

En el Dictamen 1.195/2009, de 10 de diciembre, el Consejo Consultivo analizó una reclamación de responsabilidad patrimonial, debido a las lesiones sufridas por una niña al jugar en una máquina de tren antigua, ubicada como elemento ornamental en una vía pública. 

Los reclamantes alegaban que existían piezas sueltas en la máquina de tren que ocasionaron las lesiones de la niña, que no existía advertencia alguna de peligro ni limitación de acceso a dicha máquina y que era un lugar en el que era habitual ver a niños jugando subidos en ella. 

La Administración consultante propone desestimar la reclamación por considerar que la máquina del tren en la que acaeció el accidente tiene una función puramente ornamental, lo que por sí mismo no entraña ningún tipo de riesgo. Concluye que en este supuesto no existe funcionamiento de un servicio público y que, por tanto, no es posible la concurrencia de relación de causalidad que permita imputar los daños al Ayuntamiento. 

Este Consejo Consultivo discrepó de tal criterio y consideró que la reclamación debía estimarse. 

Se consideró probado que el día del percance la máquina del tren tenía piezas sueltas y que una de ellas causó las lesiones de la niña. Así se infirió no sólo de la afirmación del reclamante sino también de la declaración del testigo examinado que manifestó que “escucharon un ruido metálico de una pieza al caer al suelo y oyeron a la niña llorar”. El informe del ingeniero técnico de obras públicas no desvirtuó esta conclusión ya que, pese a aseverar que las palancas estaban soldadas en la fecha del informe, señala expresamente que ignoraba el estado de las palancas en el momento del accidente, ocurrido seis meses antes. 

Frente a las alegaciones de ausencia de señalización de peligro, el Ayuntamiento señaló que la propia función de ornato de la máquina del tren no precisaba ningún tipo de prohibición expresa y visible a acceso a su interior, ya que la máquina estaba colocada en la vía pública para ser contemplada, no para acceder a su interior y manipular los mecanismos existentes. 

A la vista de las fotografías aportadas, resultaba evidente que el acceso al interior de la máquina del tren -cuya titularidad municipal no se discutió- era posible para cualquier persona y que no existía elemento o indicación alguna que lo prohibiera. 

La consideración de la máquina del tren como un elemento puramente ornamental y no lúdico, exigía, a la vista de la facilidad con que se podía acceder a su interior, la necesaria advertencia e información al respecto, máxime si, como alegan los interesados, era habitual que los niños jugasen subidos en ella (extremo éste que no debía de resultar desconocido para el Ayuntamiento, ya que no lo contradijo). Al no hacerlo así, el Ayuntamiento estaba obligado a adoptar las medidas de precaución precisas para que las piezas del conjunto no implicaran riesgo alguno para los viandantes que, al no existir indicación alguna, pudieran acceder a su interior. 

Sin embargo, a pesar de la facilidad de acceso al interior de la máquina del tren y la habitualidad de su uso como lugar de juegos por los niños, no consta que se impidiese el acceso a aquélla o se adoptasen las oportunas medidas de precaución (señalización de prohibición, etc.). La Administración omitió, por tanto, la diligencia exigible para evitar la utilización de la máquina de tren por parte de los niños como elemento de juego y, ante ello, incumplió su obligación de mantener el mobiliario urbano en condiciones adecuadas de seguridad. Estos incumplimientos permitieron la ocurrencia del percance y obligaron a apreciar la existencia de responsabilidad de la Administración. 

Por otra parte, el comportamiento de la niña no podía considerarse causa excluyente de la responsabilidad municipal ni moderadora de ésta, ya que, como se ha indicado, la inexistencia de indicación alguna de peligro o limitación de acceso no permitía conocer los potenciales riesgos existentes. 

(Dictamen 1.195/2009, de 10 de diciembre)

Sin embargo, en otro asunto anterior, objeto del Dictamen 510/2006, de 1 de junio, se analizó una reclamación presentada por daños sufridos por una niña que jugaba en un aparato de gimnasia al aire libre, no destinado al juego infantil, que el reclamante afirmaba que se encontraba en mal estado.

Sin embargo, en el informe del arquitecto municipal se afirmaba que el aparato que, según el reclamante, lesionó a su hija no estaba ubicado en la zona infantil del parque, sino que correspondía a una zona deportiva; en concreto, dicho aparato servía para hacer abdominales, por lo que claramente no era un tobogán, ni se podía utilizar como tal.

Es decir, la niña se deslizó por un aparato que no estaba habilitado para ser utilizado como tobogán y que incluso se encontraba fuera de la zona infantil. A esta circunstancia se añadía que la edad que tenía la niña (9 años) hacía exigible una especial diligencia de los padres o cuidadores en estos casos; diligencia que no pareció haberse observado al permitir que la menor jugara en una zona no destinada a tal fin. Por ello, se consideró que debían ser éstos, y no la Administración, quienes asumieran las consecuencias derivadas de la actividad que la niña realizaba.

(Dictamen 510/2006, de 1 de junio)


b) Parques infantiles

Otros supuestos concretos analizados por este Consejo Consultivo han tenido su origen en daños sufridos por menores en parques infantiles.

En el Dictamen 1.108/2008, de 15 de enero de 2009, se examinó una reclamación por los daños sufridos por una niña al tropezar con una deficiencia del pavimento de un parque infantil y golpearse contra un elemento de juego. El técnico municipal calificó el defecto como “pérdida mínima de material” y los testigos señalaron que la niña tropezó en un lugar en el que faltaba un trozo de caucho, lo que originaba un pequeño escalón (ya que el pavimento terminaba en vertical y no en chaflán como el resto del perímetro).

La Administración consultante proponía desestimar la reclamación por considerar que en el acaecimiento del accidente concurrió exclusivamente la culpa o negligencia de la niña, porque “accedió al área de juegos andando un poco deprisa”, “por lo cual no solventó la mínima pérdida de material existente en el pavimento”.

Este Consejo Consultivo no compartió tal criterio y consideró que la reclamación debía estimarse.

El defecto, según las declaraciones de los testigos, consistía en que una baldosa de caucho situada en el suelo presentaba un corte vertical y no terminaba en chaflán; y ello ocasionaba un desnivel en el pavimento de 3 o 4 centímetros de altura. Tales dimensiones, a juicio de este Consejo, no pueden considerarse insignificantes en un área de juegos infantiles, donde los niños travesean sin cuidado.

Las zonas infantiles están destinadas al ocio de los niños, por lo que el Ayuntamiento -responsable del mantenimiento y conservación de las zonas infantiles- ha de prestar una diligencia exquisita para el mantenimiento adecuado de estos lugares, al objeto de evitar situaciones que entrañen peligro para los usuarios, en este caso, niños; diligencia que no parece que haya existido en este caso.

Por otra parte, la alusión a la culpa o negligencia de la víctima no se estimó correcta en el supuesto analizado. La edad de la víctima (6 años en el momento del percance) y el lugar donde acaecieron los hechos (un parque infantil) impiden apreciar negligencia en la niña, puesto que los niños actúan en esas áreas lúdicas con una gran inquietud, propia de esas edades.

Finalmente, al haber existido un mal funcionamiento del servicio público y no haberse mantenido el pavimento en perfecto estado, no era aplicable, en este caso, la teoría del riesgo general de la vida invocada por el Ayuntamiento.

Por tanto, el pronunciamiento del Consejo Consultivo fue favorable a la estimación de la reclamación, sin perjuicio de la posibilidad del Ayuntamiento de ejercitar las acciones que le correspondieran contra la empresa responsable del mantenimiento de la zona de juegos si ésta hubiera incumplido sus obligaciones.

(Dictamen 1.101/2008, de 15 de enero de 2009)


También se apreció responsabilidad patrimonial de la Administración en un supuesto de lesiones sufridas por una niña al caer de un columpio tras romperse uno de los estribos. En este caso, el problema fundamental que se planteó fue el de la prueba de los hechos, pero a la vista de los indicios probatorios obrantes en el expediente, se consideró probado el percance y, por tanto, la responsabilidad de la Administración.

(Dictamen 690/2008, de 11 de septiembre)


c) Contenedores de basura movidos por el viento

Han sido frecuentes los expedientes de responsabilidad patrimonial por daños causados en vehículos al ser golpeados por contenedores de basura, en muchos casos tras ser movidos por el viento.

En la mayoría de los casos, una vez acreditado que los contenedores no se encontraban debidamente anclados o sujetos en el lugar en el que debían encontrarse, el pronunciamiento del Consejo Consultivo ha sido favorable a la indemnización solicitada.

(Dictámenes 993/2007, de 22 de noviembre, 1.097/2008, de 8 de enero de 2009, 113/2009, de 5 de marzo, 116/2010, de 3 de marzo, 31/2011, de 3 de febrero, 495/2011, de 19 de mayo)


d) Bancos no anclados al suelo

Las caídas sufridas por no encontrarse los bancos públicos anclados en el suelo han dado lugar también a dictámenes de este Consejo, si bien en estos casos los pronunciamientos ha sido diversos, atendiendo a las circunstancias de cada supuesto. Como ejemplos, cabe citar los siguientes:

En algún supuesto, el pronunciamiento ha sido favorable a la pretensión resarcitoria. Así, en el Dictamen 526/2012, de 13 de septiembre, se concluyó que existía responsabilidad de la Administración, ya que, al estar acreditado que el banco en el que estaba el perjudicado, ubicado en un centro deportivo municipal, no estaba anclado al suelo, era claro que el Ayuntamiento no había cumplido con los deberes de conservación y mantenimiento del mobiliario perteneciente al centro deportivo cuya titularidad ostenta.

En cambio, en otros supuestos no se ha apreciado relación de causalidad entre los daños reclamados y el funcionamiento del servicio público municipal y se ha dictaminado en sentido desestimatorio.

En el Dictamen 1.094/2008, de 19 de febrero, se consideró que no existía prueba alguna que acreditara que el banco del parque público estuviera en unas condiciones objetivamente peligrosas ni que estuviera “mal sujeto a los pilares de la base” como indicaba el reclamante; de la prueba testifical únicamente se desprendía que el banco “se movía”, sin precisar más detalles. De la apreciación conjunta de las actuaciones obrantes en el expediente y, en especial, de la prueba testifical practicada, se concluyó que el evento dañoso se debió exclusivamente a culpa de la víctima y de las otras dos niñas que jugaban con ella, dado que permanecían de pie en un lugar destinado a sentarse, manteniendo un comportamiento inadecuado que produjo, cuando se colocaron en el borde de uno de los extremos del banco, que la base se moviera, basculara y cayera sobre la pierna de la reclamante.

En el Dictamen 1.453/2010, de 16 de diciembre, relativo a los daños sufridos al caerse un banco no anclado al suelo y situado en el recinto de una piscina, se entendió que era claramente apreciable el estado y la movilidad que presentaba las bancadas distribuidas por el recinto, y que ello tenía por objeto facilitar el uso de los bancos a conveniencia de los usuarios.

En el Dictamen 21/2009, de 12 de febrero, se analizó una reclamación por daños sufridos por una paciente al caerse de una silla en la sala de espera de un centro sanitario. En este caso no se consideró probado que el estado de las bancadas supusiera un riesgo objetivamente peligroso y, por ello, no se apreció nexo causal entre la actuación de la Administración y el daño alegado.


e) Elementos del mobiliario urbano en mal estado

Ha habido también casos en los que se han producido daños en prendas a consecuencia del mal estado del mobiliario urbano o instalaciones públicas, que han motivado un pronunciamiento favorable del Consejo Consultivo a la estimación de la reclamación.

(Dictámenes 340/2008, de 15 de mayo, 714/2008, de 18 de septiembre, 821/2008, de 16 de octubre, 1.334/2009, de 17 de diciembre, o 1.150/2010, de 28 de octubre)


f) Caídas de árboles en vehículos correctamente estacionados

En estos supuestos el Consejo Consultivo ha dictaminado favorablemente la pretensión indemnizatoria, al considerar al Ayuntamiento responsable de los daños en virtud de su competencia en materia de parques y jardines, y ordenación del tráfico de vehículos.

(Dictámenes 332/2008, de 20 de mayo, 1.138/2010, de 28 de octubre, 1.104/2011, de 27 de septiembre, 273/2013, de 2 de mayo)