En el empleo de siglas y abreviaturas, aun siendo conscientes del uso cada vez más difundido de estas nomenclaturas (por ejemplo, LIC, IPREM o RECHAR), es conveniente determinar expresamente el significado de las mismas, siquiera en la primera ocasión en que se citan, a fin de otorgar mayor claridad al texto en el que se integran. 

(Memoria del Consejo Consultivo del año 2007 y dictámenes 512/2004, de 30 de agosto, 31/2007, de 1 de febrero, y 110/2007, de 29 de marzo).