La opción por la denominación formal del órgano administrativo permite su perfecta identificación, pero puede quedar desfasada con mayor o menor rapidez como consecuencia de una reestructuración administrativa o incluso, simplemente, de un cambio en su denominación; a la inversa, la opción por la referencia genérica al ámbito competencial parece más perdurable en el tiempo, pero puede inducir en cierta medida a confusión. 

Sin embargo, resulta conveniente, de acuerdo con la técnica normativa aplicada en la mayoría de los textos normativos remitidos a este Órgano Consultivo para dictamen, que se eliminen las determinaciones de órganos concretos y se sustituyan por referencias genéricas a los órganos o servicios competentes. 

(Dictámenes 726/2004, de 24 de febrero de 2005, 634/2010, de 1 de julio, y 1.021/2011, de 15 de septiembre).