Su correcta ubicación sería después de las disposiciones transitorias y antes que las disposiciones finales. 

(Dictámenes 1/2003, de 9 de diciembre, y 534/2004, de 30 de agosto) 


Con carácter general, debe advertirse que las cláusulas genéricas de derogación, del tipo “quedan derogadas cuantas normas de igual o inferior rango se opongan a la presente Ley” (como sucede con lo previsto en el último inciso de la disposición ahora comentada) carecen de virtualidad práctica alguna, pues se limitan a reiterar, de forma innecesaria, las reglas generales sobre jerarquía de normas y derogación tácita de los artículos 1.2 y 2.2 del Código civil. 

Por otra parte, debe tenerse en cuenta que el contenido propio de este tipo de cláusulas no tiene por qué ser exclusivamente la mención, ya sea genérica ya sea específica, de las normas que resultan derogadas, en todo o en parte, sino también la mención, en su caso, de las que conservan su vigencia, también en todo o en parte, sobre la misma materia. 

(Dictámenes 1/2003, de 9 de diciembre, 534/2004, de 30 de agosto, 257/2006, de 8 de junio, 452/2007, de 21 de junio, 785/2012, de 29 de noviembre, 67/2013, de 14 de febrero, o 255/2013, de 2 de mayo).